Alguien que te guarda.
Como si de un mecanismo de
defensa se tratara, gran número de individuos sienten la necesidad de un ser
supremo, de alguien que los guía y los cuida en todo momento. A todo preludio
nocturno le antecede el momento en que bajamos la guardia y nos dejamos llevar
por el cansancio antes de dormir y lo que pueda suceder después podría ser
cualquier cosa que nuestra mente en medida de nuestra propia cordura sea capaz
de crear.
En el planeta caminamos gran
cantidad de individuos, cada uno de nosotros más enfermo y perturbado que el
anterior, más despiertos o avispados, más capaces o todo lo contrario de todo
lo anterior mencionado. Pero, a la hora de imaginar existen personas capaces de
crear mundos enteros como este en el que nos encontramos ahora sumergidos en
esta sombría lectura de media noche, en cada palabra yo te presentare el
escenario, pero tu deveras construirlo línea tras línea, hasta que suene el
punto final en tu cabeza pues cada una de las siguientes historias que
presentare a continuación corresponden a hechos sucedidos entre la vigilia y el
despertar, su significado e interpretación corresponden a un orden del que
todos podemos discrepar y por lo tanto cada cual es libre de verlo como simples
sueños o encontrar el mensaje que prefiera. Pero si de sueños vamos a hablar
hay que mencionar que no se tratara de sueños mundanos donde consigues todo
aquello que en vida no podrás tener jamás, ni tampoco remembranzas de la
secundaria o preparatoria con las que gran número de personas suele soñar.
Alguien que te guarda.
El trabajo es sin duda una de las
tareas más agotadoras y/o estresantes a las que forzosamente debe someterse
cualquier ser humano sobre todo cuando se trata del turno nocturno y de los
últimos días de una jornada de más de cuarenta y ocho horas. Nuestro personaje
es un hombre de mediana edad agotado por los días previos y el intenso calor
nocturno de verano presente en las latitudes capricornianas y sus alrededores,
por lo que ya casi para terminar su turno y habiendo concluido sus deberes, ya
solo le bastaba esperar la tan preciada hora de salida, sin embargo, esta noche,
el cansancio pesa más que los demás días al grado de hacerse insoportable y es
ahí donde en su mente nace un pensamiento… una idea ronda su mente, escaparse…
ir a los vestidores y dormir aunque fuera un simple momento, en su mente da
vueltas la idea ya preconcebida, acompañada de justificaciones tanto para
hacerlo, como no para no llevarlo a cabo, después de todo otros también lo
hacen… ¿y si alguien me ve? solo será un
momento… ¿Quién siquiera lo va notar?
Ya decidido a cometer su blanco
crimen se dirige al área de vestidores, se sienta en el suelo y se recarga en
la pared, cierra los ojos, pero unos momentos después una extraña sensación de
ingravidez lo perturba, entre abre los ojos y apenas alcanza a ver como sus
piernas estando entre cruzadas se encuentran levitando como si algo o alguien
jalara de ellas tratando de llevárselo de los pies, pero ya con el sueño
pesándole se hacía imposible reaccionar o incluso tomar cordura de lo extraño
que acontecía. Justo en ese momento cual salvavidas para un ahogado se escucha
una voz familiar que le hace apenas retomar la compostura, se trataba de uno de
sus compañeros vistiéndose en los casilleros y el más dormido que despierto
apenas logra sostener una charla breve antes de finalmente dormirse sin mayor
inconveniente, solo para despertar cuarenta minutos más tarde apresurado y
temeroso de que aquel compañero que antes lo rescato de su extraño episodio lo
delatara, se dirige a él para intentar persuadirlo de no tomar acciones en su
contra, solo para encontrarse con que este le niega siquiera haber podido
despegarse de su lugar de trabajo e incluso hay quienes confirman este hecho.
Al mismo tiempo, pero en un
espacio diferente el trabajador del turno siguiente se encuentra durmiendo sus
últimas horas antes de levantarse, su habitación se encuentra contigua a la del
baño por lo que la oscuridad en la misma siempre se encuentra atenuada por la
luz que logra entrar por la puerta ya que siempre la mantiene abierta puesto
que en su habitación duerme con su mujer y su hija pequeña a quien por supuesto
como a cualquier niño de su edad le asusta la oscuridad.
Mas dormido sin despertar
completamente, un rechinido le hace entre abrir los ojos y observa como la
puerta comienza a cerrarse lentamente y mientras esto ocurre la habitación se
inunda con su propia oscuridad, el hombre tiene un sueño tan pesado que a pesar
de que por su cabeza rondan terribles ideas de lo que pudiera estar ocasionado
esto, simplemente el sueño es tal que no hace nada más que observar cómo
lentamente se queda en las tinieblas aquel recinto poco a poco y es justo en el
momento en que apenas quedaba un halo de luz capaz de entrar por la puerta a
unos escasos milímetros de que esta se cerrara completamente, justo en ese
momento exacto su celular recién comprado unos días antes, de la nada comienza
a vibrar con la pantalla en blanco, esto hace que el hombre salga de aquel
trance al creer que se trataba de su alarma, entonces sale de la cama y revisa
su casa, pensando si alguien la había allanado y cerraron su puerta para hacer
lo suyo tranquilos, pero todo se encuentra en orden, revisa su teléfono y
resulta que no se trataba de ninguna alarma, es más… incluso faltaba alrededor
de cuarenta minutos más para que sonara, sin embargo, ya no pudo conciliar el
sueño ese día.
En otra parte de la ciudad
minutos más tarde, otro empleado se dirige al trabajo cabizbajo y desvelado, se
duerme en el transporte público, pero como si de una habilidad de la clase baja
se tratara se despierta poco antes de su lugar de bajada, perturbado al sentir
sobre él una pesada y fría mirada y cuando voltea al espejo retrovisor observa
una mujer delgada de rasgos delicados, vestida de negro y con una tes tan
blanca como el papel, pero antes de que sus ojos cruzaran miradas ella, se
voltea evitando verle a los ojos y mostrando su semblante de perfil; una nariz
delgada y fina, un elegante cuello alto como esbelto, el hombre abrumado por la
situación se levanta para anunciar su bajada y al mismo tiempo aprovecha para
echar un vistazo a esa bella mujer monocromática que vio por el espejo, sin
embargo, se encuentra con que toda esa fila de asientos estaba vacía, mientras
que en la de enfrente solo había un joven y una anciana de apariencia en
absoluto similar, en esos escasos segundos intenta ver por el espejo buscando
reconocer alguna figura de los asientos que lo hubiera hecho alucinar, pero no
logro encontrar nada semejante.
Nuestro último actor transita en
un escenario similar, pero en un lugar y tiempo diferente, también viaja
dormido en el transporte público, pero este ya va rumbo a su casa, sus sueños
son de lo más normales y cotidianos, pero de pronto algo perturba ese nada
reparador y ajetreado descanso. Una voz que entre sueños le susurra; “despierta…despierta…despierta”
El hombre despierta al escuchar
esa voz y como una lúgubre coincidencia justo en eso, el camión transitaba
frente al panteón, (esto puede parecerles extraño, pero era algo común que por
las madrugadas lo autobuses cortaran camino por una brecha aledaña al
cementerio) el sujeto desciende unas cuadras más adelante y camina hacia su hogar,
pero con esa extra sensación en su piel y su mente sobre aquel inusual acontecimiento.
Días después todos reunidos
cuentan sus experiencias a sus otros compañeros de trabajo, y poco después
nuestro personaje quien es amigo de hace años de un representante del
movimiento gnóstico, consigue cómo explicación la intervención de seres de luz
en nuestra vida, a veces manifestándose como personas que conocemos, como
desconocidos, voces o sonidos e incluso manipulando aparatos para evitar que
nos quedemos en la oscuridad, que nuestra alma se pierda o peor aún que seamos
arrastrados ante fuerzas de lo desconocido. Puede que sea así o simplemente se
trate de aparatos que fallan, instintos y cansancio extremo que nos hace ver
una realidad distorsionada. Les hago la cordial invitación a mantener una mente
abierta y recuerden que todo puede pasar en este planeta azul y en los relatos
de la tradición oral.


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