La muerte y otras costumbres.
La muerte y otras costumbres.
Obviando acontecimientos previos
y otras cosas más…
Nuestro relato tiene lugar en una
de esas tantas noches en que los sueños se hicieron presentes. Cuando se supone
que el alma de los caídos se encuentra en paz absoluta y eterno descanso, es ahí
cuando los simples mortales se preparan para incursionarse una vez más dentro
de aquel espacio donde mora una delgada línea que separa lo material de lo
intangible. Este es el cuándo, ¿el dónde? Podría ser cualquier lugar del mundo donde
una persona se encuentre dispuesta cual forastero en estas tierras, donde la
locura y lo imposible cobran sentido para sumergirnos en las más lúgubres y sombrías
experiencias oníricas, es así que el personaje que nos acompaña en esta ocasión
se fue a dormir y poco más tarde se encontraba en su misma cama, pero ya en los
dominios de Morfeo, se levantó súbitamente al tener una extraña sensación
recorriendo su cuerpo y erizando su piel, nada fuera de lo normal tal vez… ¿quizá
algo habitual? una de esas sensaciones justo cuando estabas apunto de dormirte que te hacen ponerte en pie a revisar, si dejaste encendida una pieza o si
cerraste las llaves del gas. Ella nunca
imagino que al cruzar de su habitación a la sala de estar y con apenas la luz
de la luna entrando por la ventana para crear la atmosfera perfecta y con sus
ojos levemente adaptados a la oscuridad, pero manteniendo la suficiente escasez
de luz para volver tétrico aquel recinto que en el día se encontraba acogedor
al mismo tiempo lo suficientemente iluminado como para observar la silueta de
un grupo de personas de pie…
En silencio, sin mediar palabra
alguna, solo ahí, de pie…
frente al televisor, observándolo,
aunque este se encontraba totalmente apagado y sin señal alguna y por
impactante que esto pudiera resultar entre un gran número de individuos, Ella
no se sobre exalto, solo los observo sin interrumpir aquel silencio antes
mencionado, dio media vuelta y regreso a su habitación, ahí se encontraba su
marido a quien le dijo; hay un montón de personas viendo la televisión apagada.
Su marido no dijo nada, solo se levantó y se dirigió a donde se encontraba la
audiencia del televisor sin encender y ya estando ahí, simplemente se les unió.
Era simplemente un sueño…
O eso es lo que a menudo
encontramos como explicación ante sucesos que no tienen razón.
Nuestro personaje es una mujer
quien perdió a su marido tiempo atrás y como la gran mayoría de personas
quienes tienen la desdicha de haber perdido a un ser querido con el que
compartieron gran parte de su vida, ella solía soñar con el esporádicamente, aunque,
a decir verdad, él en sus sueños nunca le dirigía la palabra, solo estaba ahí
en su casa haciendo cualquier cosa que hubiera hecho cualquier día. Claro, Si
no fuese porque ya había fallecido tiempo atrás.
En gran cantidad de ocasiones he
llegado a escuchar relatos de personas quienes aseguran el haber tenido alguna
experiencia del orden de lo paranormal, yo mismo recuerdo en alguna ocasión
escuchar a los periquitos australianos fuera de mi habitación siendo que habían
muerto unos días antes, otros ven la silueta de animales o personas en lugares
que eran habituales de estos en vida. Algunos le atribuyen estos sucesos a la
creencia de que algunos seres al morir no saben, no son conscientes o
simplemente no quieren aceptar que ya están muertos y eso los mantiene en un
bucle donde continúan la rutina diaria que seguían mientras estaban vivos.
Mientras otros debaten sobre mecanismos de defensa de nuestra propia mente para
ayudarnos a lidiar con el duelo, sea cual sea la verdad la muerte y otras
costumbres son parte de nuestra tradición oral.


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