Insectos.

Insectos.



Ya tocamos previamente el tema de las atmosferas y de como las creamos, el tema era la antesala y el preludio de la continuidad en estas líneas, el propósito nuevamente es crear contextos y de alguna manera demostrar la continuidad de los sucesos aquí narrados, nuevamente me toca compartir una experiencia personal, como estas tengo de sobra solo que normalmente no me gusta ser yo el personaje.

Siempre me he catalogado como escéptico y creo que a pesar de dedicarme a escribir sobre lo paranormal esa es precisamente la visión que un autor debe mantener siempre para evitar caer en historias basura y sobre todo falacia, ya que mi labor es la de preservar y poner a salvo parte de la cultura narrativa callejera, por lo que siempre tengo que ser yo el mayor filtro y siendo sincero no todo lo que me cuentan lo comparto porque antes debo creérmelo y de lo contrario esas historias no tienen lugar aquí, me encanta la ficción por eso decidí salvaguardar la integridad de todos aquellos operadores de cada suceso introduciéndolos en un planeta azul ficticio el cual evidentemente es un espejo de nuestro amado planeta madre. En lo personal se que algunas veces me toca ser abogado del diablo pero otras veces soy mi peor critico y por eso nunca compartía mis experiencias personales porque así como yo algunas veces me ha tocado tachar de mentirosos a algunas personas sé que yo también voy a pasar por el mismo juicio, pero en esta etapa de la tradición oral quiero dejar todo testimonio de que todo lo publicado es producto de la oralidad misma y cada quien tendrá que decidir si cree lo narrado o no, no hace falta decir que debemos mantener la mente abierta porque en el mundo hay misterios a cada rincón que seria absurdo creer que al menos de algún modo todo tiene su verdad como su lugar.

Yo siempre he vivido mi vida ligada a lo oculto y lo prohibido, al misterio, el más allá, recuerdo que tendría entre seis y ocho años cuando mi hermana compro una tabla ouija y pasamos mucho tiempo jugando con eso y digo jugando porque se bien que la tabla se vende y no es otra cosa sino un juguete porque, ¡créanme! Tampoco soy un crédulo y no paso mucho para que entendiera como las propias instrucciones detallan su funcionamiento y claro no niego que pasaron cosas interesantes o incluso podría decir que indudables, pero todo se centra en la premisa de que nosotros movemos esas energías, con fe, con creer, con desear y mantener esa vibra a veces negativa y de vibras oscuras, es ahí donde abrimos puertas prohibidas y creamos esas atmosferas para que todo aquello que vive en paralelo a nuestro plano resistiéndose a dejarlo pueda cruzar o al menos darnos una muestra de sus capacidades, de estas puertas hay señales características pero en esta sesión nos centraremos en los insectos y dejaremos todo lo demás para capítulos posteriores.

Recuerdo aquellos días en que mi habitación era un lugar tan lúgubre, un ambiente pesado y cargado de energías, pasar ahí una noche era una lucha constante contra la locura, pero yo viví toda mi vida así, por lo que termine por acostumbrarme, ya contaría con al menos dieciséis años el día de los eventos, me estaba tomando un año sabático por lo que mi rutina consistía en desvelarme escuchando relatos por la radio y haciendo dibujos en mi habitación apenas iluminada por una lampara de escritorio la cual poco a poco fue convirtiéndose en el reflector de cual escenario estaba apunto de tomar su puesta en escena de uno de los eventos más caóticos sucedido en aquel habitáculo, como cualquier fuente de luz su espectro UV atrae a los insectos y esta así comenzó a proyectar la sombra de algunas hormigas voladoras, primero una, luego dos y después muchas mas que evidentemente se convirtió en algo molesto yo usaba aquella lampara para que mis padres no se percataran de mis desvelos pero el aumento de los insectos me forzó a encender la luz principal de la recamara.

Tras encender la luz la atmosfera fue revelada, de la ventana comenzaron a salir hormigas, primero unas cuantas pero continuaron por tanto tiempo que todo se cubrió con ellas, las paredes, el piso, el techo, mi cama, mi ropa, en fin toda superficie e incluso el espacio aéreo pues también había un desfile de hormigas volando por lo que me vi obligado a salir de la habitación y colocar una toalla bajo la puerta para evitar que cruzaran a la sala y no me quedo mas que pasar la noche recostado en un sofá, preguntándome, que rayos haría en la mañana siguiente para expulsar a mis numerosos inquilinos?

La noche paso, mi madre por su puesto se levantó a regañarme por el escandalo y el ruido, pero cuando vio mi cuarto solo me dijo: pues ya ni modo, mañana veras que haces, pero ya no hagas ruido y duérmete.

La mañana llego y yo, apoyado ahora por la luz del astro rey todavía no sabia que hacer y todavía no terminaba por decidirme a abrir aquella puerta que en esos momentos era una barrera entre el inframundo y un simple cuarto de casa. Finalmente me arme de valor y gire el pomo esperando lo peor, pero mi sorpresa fue distinta a lo esperado, ¡ya no había hormigas!

No puedo decir que ni una sola, si, quizá algunas muertas, cuatro o cinco cuando mucho, así sin mas como llegaron, simplemente se marcharon y cabe aclarar que nunca, hasta la fecha en que escribo estas líneas este evento jamás tuvo replica.

Pudo tratarse de un simple baile nupcial, pero de proporciones épicas.

No debemos dejar de lado la idea de que tanto las hormigas, las cucarachas, las moscas y las ratas también están ligadas a las atmosferas cargadas con energías del bajo astral, sobre todo cuando son en una magnitud que podemos nombrar como plaga.

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