Fantasmas del camino.
El siguiente relato tiene lugar en los lugares más recónditos donde la
urbe ya no tiene significado y las luces de la ciudad lentamente desaparecen
como el sol en el horizonte, donde los caminos no son mas que la delgada línea que
divide las fronteras de la civilización con lo salvaje.
Este viaje es el conjunto de historias de lo que bien delirios sublimes
podrían tratarse o de lo que muy a menudo la gente atribuye al cansancio y su
propio cerebro jugándoles bromas, la soledad, la desolación.
¿puede llegar acaso a ser tan brutal?
O quizás nuestras mentes están tan enfermas y acostumbradas a lo macabro
que en un intento de guardarnos en compostura lo que nos proyecta es el
escenario de una trágica y violenta aparición donde el llamado a la sangre nuevamente
se hizo presente en esas tantas historias nocturnas.
Todos alguna vez hemos escuchado aquel relato de la chica fantasma
pidiendo aventón en la carretera, de los atropellados deambulando en lo que fue
su cruce al más allá, pero este es uno de esos eventos que me toco participar
de cierta manera.
En mis viajes a lo lejos de la ciudad hubo noches donde regresaba en taxi
a mi hogar y entre las platicas sobre el clima y basura política de pronto había
senderos donde los taxistas solían guardar silencio y solo ponerse tensos
recorriendo con rápidos movimientos oculares el entorno atreves del parabrisas
y las ventanas laterales, como quien busca lo perdido.
Hasta que de tanto y tan habitual era este recorrido que algunos
comenzaron a compartir algunas de sus experiencias, resulta que muchas veces al
transitar por determinado kilometro ya sea que en el camellón central o las
orillas de la carretere veían lo que parecía ser el derrape violento de un
auto, con el auto en el lugar y las intermitentes encendidas aunque al parecer
sin personas, como si el auto accidentado hubiese sido abandonado, pero siempre
tocaba que llevaban pasaje y por no ser inoportunos preferían primero llegar a
su destino y luego dar la vuelta, tal ves por simple curiosidad o por que no,
para calmar la conciencia de que tal ves una pobre victima se encontraba en lo
cercano esperando por auxilio.
Pero luego al volver al lugar exacto no había nada, es decir…
absolutamente nada, ni marcas del derrape ni los arbustos, árboles o luminarias
dañadas que antes hubieran atestiguado. Tan solo una escena pulcra e intacta,
algunos se llenaban de terror mientras la brisa fresca de las afueras enchinaba
su piel y erizaba sus bellos, lo que normalmente los conducía a pensar que ya habían
trabajado lo suficiente esa noche.
Obviamente también había pasajeros quienes eran los que insistían en
regresar a socorrer a los posibles heridos pero para esos casos ya sea que la
espera en trayecto al retorno más próximo los llevaría al mismo escenario vacío
y en algunos otros casos también existía el hombre al volante que las
experiencias pasadas simplemente soltaría cualquier excusa para no hacerlo,
como que se trataba de un montaje para asaltarlos o que se trataba de una zona
muy peligrosa para detenerse y que simplemente lo reportaría a la base para que
enviaran por ayuda, todo esto al riesgo de parecer locos si decidían contar la
verdad.
Aunque claro esta que hay conductores que disfrutan de narrar sus
experiencias paranormales, en lo personal nunca presencie una escena como las
descritas solo le toco a un primo que me acompaño por esos rumbos contarme de
un siniestro fantasma en esa zona y a mí me tocaría después al aproximarme a un
retorno ver las luces de un auto que transitaba en dirección contraria pero
cuando doble para incorporarme al contra flujo, lo espere pasar por el espejo
pero no vi sus luces, entonces gire la cabeza y no había ningún auto,
simplemente tome el camino y me marche.
¿Acaso existe una mente colectiva? que se activa por alguna razón en particular
en lo que se podría denominar un punto caliente. acaso son los fantasmas de
eventos pasados? ¿o las visiones de un posible futuro?,
o es que el cansancio tiene lugares favoritos para jugarle la misma broma
a personas diferentes?


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