El arte político para tergiversar, oligarquía y más caras de la desigualdad con el costo de pertenecer.
El arte político para tergiversar, oligarquía y más caras de la desigualdad con el costo de pertenecer.
En el día trece del quinto mes momento en que se preservan
estas palabras para su futuro análisis Inter dimensional a los exactos
veintiséis años del segundo milenio. Nuevamente la verborrea hace presencia,
por este canal donde no muy a menudo podemos quedarnos callados por lo que,
ejerciendo a pleno uso de nuestra libertad de libre prensa, liberamos al mundo
las siguientes líneas; para todo aquel interesado. Mi nombre es el Finn y para
dar inicio a esta sesión de los lectores del kaoz les doy la mas cordial de la
bienvenidas a todo quienes nos leen alrededor del mundo a través de internet.
En los últimos años los países en vías de desarrollo hemos
experimentado la guerra política de una forma sublime y surrealista, tal como
ya en el pasado abríamos acertado a predecir qué sucedería, con sumo apego a
toda la falacia que, por su puesto, siempre han de representar tanto los
peperos, como todo aquel que pulule por las ramas de la idiosincrasia, la
burocracia y… ¿porque no?
también el civismo, que para todos alcanza.
Que pasa en el mundo… me corrijo, ¿qué diantres pasa en este
jodido puto mundo de mierda?
Pues pasa lo mismo de siempre, pero con diferente nombre. La
maldita historia sin fin, el puto cáncer de la sociedad. Medios tergiversando
otros medios montados en la oligarquía cual bólido en la carretera directo al
infierno, pero vayamos directo al punto de esta tertulia.
Campañas políticas y
comportamiento socioeconómico durante estas.
Sin ser tan dramático como algunas veces suena cada uno de
nuestros encabezados, hay un movimiento social que claramente pertenece a
grandes facciones dentro del pueblo donde claramente se centra la clase
marginal y todos aquellos que experimentan de primera mano la desigualdad y hay
que hacer énfasis en esto, ya que algunas personas jamás siquiera consideran a
estas facciones como un movimiento social, inclusive los mismos pertenecientes
lo manejan como un tema aislado ya que a menudo los medios encargados de
tergiversar hechos los hacen ponerse en un lugar o categoría donde creen que no
pertenecen a este tipo adjetivos. Ya que los medios casi siempre lo que buscan
es individualizar para que las personas vulnerables e influenciables se
mantengan precisamente vulnerables y altamente influenciables.
El manejo del poder mediante la palabra escrita y el arte de
pregonar falacia como una supuesta catarsis que deja en claro sus oscuras
intenciones. Evitar un golpe de estado, pues claro esta que el gobierno no
busca personas inteligentes en estas capas de la sociedad. Lo que el gobierno
busca realmente son personas que se sientan vulnerables y no por nada se les
denomina de esta manera a los marginales: personas en condición vulnerable,
personas de escasos recursos, personas en situación de pobreza.
Seguramente el menos hábil escribano hubiera pronto acertado
a realizar tales cálculos pues el objetivo es que el pueblo vea al gobernante
como aquel que lo va ayudar, aquel del que necesita y la verdad es que muchas
veces si lo hacen, pero sé que es tema de acalorados debates.
Sin embargo, la única verdad es que el gobierno nunca ha
buscado que el pueblo sienta que ya los ayudo, lo que buscan realmente es que
se mantengan con esa promesa por que solo de esta forma es que el pueblo se
sigue sintiendo vulnerable y ellos siguen siendo la figura que puede brindarles
ayuda. El poder en su máxima expresión, yo soy grande, tu pequeño, yo soy listo
tu eres tonto, yo estoy bien y tu estas mal por su puesto.
Es decir, han creado una sinergia tan grande que esa facción
tiene la idea clara de que el gobierno no solo tiene las facultades si no el
derecho y la obligación de sacarlos de la miseria, formando una codependencia
tan grande que inclusive en el pasado hubo personas vestidas por los partidos políticos.
Hasta que llegaron los de extrema izquierda y les llamaron
vendidos, fue ese el punto de inflexión donde el pueblo se empezó a cuestionar
si estaba bien recibir camisetas y despensas con la promesa de un voto.
Por primera ves alguien dijo; esto esta mal, “te vendes por
una verdura podrida y una camiseta barata”
Fue ahí donde se introdujo ese pensamiento que enveneno ese
acuerdo no escrito, pues, siempre va existir quien vea el vaso medio lleno y también
quien lo ve medio vacío, es decir; se podía decir: “te vendes a cambio de tal
objeto”
pero también era válido decir: “no me vendo ni me compran mi
voto, se lo están ganando”
Pero era obvio que ya una vez envenenada la acción, pocos o
nadie iba a arriesgarse a continuar con la vieja practica y eso dio lugar a
nuevas acciones para comprar “promesas” de un voto y digo y hago énfasis en que
solo son promesas porque ya que hasta el momento en nuestra democracia el voto
es libre y secreto, cualquiera podía beneficiarse de estos regalos y luego
simplemente no cumplir dicha promesa. Pero claro también esta, que al dirigente
le es más fácil salir un rato a las calles a estrechar manos con “sus vecinos”
para crear empatía y demostrar humildad, ahorrarse la despensa podrida y las
camisetas y de todos modos llevarse la promesa de un voto.
¿No lo sabias?
Y de donde crees que hacen toda la estadística de cómo van
en popularidad. ya que no solo te dan la mano, también te llenan de stickers la
casa, de lonas en el barandal que no solo “compran” tu voto, también les señala
por quien “prometiste” votar.
¿Y al final que paso con todas esas personas que se vestían
con playeras de partidos políticos?
Pues siguen ahí solo que, ante la misma lógica, ahora se
venden por calcomanías, lonas y apretones de mano.
Para concluir y cerrar el tema, el costo de pertenecer a
donde ya pertenecías de todos modos no tiene porque ser liderado por aquellos oligarcas
que hacen del civismo un arte satánico donde se tergiversan los hechos para dar
menos y recibir lo mismo.

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