Psicología del ama, estigma social y quid pro quo parte dos.

 

Psicología del ama, estigma social y quid pro quo parte dos.

 

La psique, la maldita psique…

¿Quién soy yo?

Lamentablemente para responder de la manera más ambigua, pero con toda lógica debemos entonces ubicarnos en un momento determinado. La vida, el rumbo que llevamos y las personas con las que de alguna manera tenemos que convivir. Formar carácter, madurar, crecer, envejecer, sentar cabeza, lo que nos da forma y disciplina. Al final lo damos todo y terminamos perdiéndonos a nosotros mismos tan solo por llenar muchos de esos condicionamientos sociales.

 

Reglas y reglamentos enteros, leyes muertas cultura y tradición para llenar recovecos casi legales con nos individualizan y nos clasifican como individuos de valor y seres prospecto a una reinserción.

 

¿Y qué maldita cosa es entonces esa individualidad?

 

Yo no te voy a mentir porque mi labor aquí siempre es la de escupir las verdades incomodas a la cara y lo siento si de alguna manera mis palabras suenan altisonantes.

Ya hace mas de 10 años que mencione alguna vez a las personas que en toda su vida no hacen mas que dar unos cuantos pasos para llevar ese estigma de que el fruto no cae muy lejos del árbol. Lo siento, pero no es lo mío y es la cruz que aprendí a cargar desde los quince. Tampoco es que yo sea un ser perfecto, a decir verdad, soy un tipo de lo más normal.

 

Hoy es el día seis en la sexta semana del segundo milenio con veintiséis años en la era actual y es para mi un honor dar la bienvenida una vez más a esta sesión de la lectura caótica.

Mi nombre es Finn Tello, saludos cordiales a todo el que nos lee alrededor del mundo a través de internet.

 

El tema de hoy, dar y recibir, por segunda ocasión. sí, pero esta vez con un enfoque diferente, más personal.

Cuando damos de alguna manera recibimos también; Un beso, un abrazo, sexo y placer, placer y sexo sin placer.

¿Qué damos realmente en nuestra interacción con el medio y la matrix?

 

Damos lo material y damos cosas tan valiosas como intangibles, por ejemplo: nuestro tiempo.

Y en respuesta recibimos algo mas o menos proporcional pero no en medida equivalente o inclusive siquiera semejante, pero al fin equivalente porque morimos en cada día y en cada intento por conocer el placer en un interminable sufrir por conocer donde la nada es algo tan grande y el todo es casi nada y si nuestras vidas no están unidas por nada. Entonces porque cargamos con ese estigma social. Quizá somos tan cuánticos como surrealistas.

 

Cuando nos checan el pulso todos sentimos ese momento cuántico donde somos uno con el Bau manómetro, corazón, estetoscopio y el oído de quien escucha, pero no nos volvemos el uno sin el otro, porque el estigma social es meramente profesional y si no lo puedes ver así seguramente estas enfermo de algo que aquí jamás pretenderemos curar, pero no te culpo, porque ahora se que cargas con el estigma de las productoras del cine para adultos, no se si le vas pillando, pero tarde o temprano al menos te llevaras la idea.

 

Porque nos duele tanto un órgano que no existe, quizá los medios estigmatizaron en nosotros el corazón como otro medio de propaganda o quizá simplemente todo el mundo este loco y no sabe ni lo que dice.

 

O quizá soy yo el loco…

Pero me gusta imaginar que en mis momentos de lucidez puedo ver más allá de ese cristal que nos imponen para impedirnos volar.

 

¿Qué rol jugamos entonces?

Lamentablemente uno que la sociedad y cada uno de nuestros actos, así como la respuesta dichos actos tuvo reacción en dicha sociedad y regreso a nosotros para formarnos. Nada cambia si tu no cambias antes y es en este estigma donde te vas convirtiendo en lo que la parte de la sociedad que a ti te interesa espera de ti y eso es lo que terminamos recibiendo y puede que sea lamentable a menos claro que eso sea exactamente lo que esperas que la sociedad espere de ti.

 

¿Quiénes somos entonces realmente?

Sin duda es algo para reflexionar…

pero eso es algo que cada quien debe responderse así mismo.

Ni siquiera lo intentes ahora, duerme y medítalo, porque en la vida, en algún momento llegara el tiempo de responder.

 

Sin más, damos por concluida esta sesión del los lectores del Kaoz.

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