Dimensiones.
Dimensiones.
En la cabeza de todos los grandes
seres que habitamos este planeta azul es inimaginable como inmensurable es el
espacio en el que habitamos, por lo que pensar que existen otras dimensiones en
paralelo puede resultar incluso simple en esta realidad donde todo parece
pertenecer al caos y aun ciclo interminable de muerte, vida, creación y
destrucción tan constante que ni siquiera somos capaces de notar que todo esto
ocurre a nuestro alrededor, en todas partes, todo el tiempo, todos los días.
Sin embargo, existen personas a
las que jugar con lo incomprendido puede resultarles algo más que interesante.
De esos, alguna vez existieron dos
hermanos hijos de un padre aficionado a la lectura de la ciencia ficción, lo
oculto y el misterio.
En su casa podías encontrar libros
de este tipo, pero también revistas de cuyo contenido podría ser quizás algo
más que cuestionable pues en todo caso de donde obtuvieron ellos tal
información. Pues de donde venia toda información en aquellas épocas, de libros
antiguos, de pergaminos y sobre todo tradición oral, tanto remedios, conjuros e
historias de lo fantástico que sobrevivieron tergiversándose del boca en boca,
algunas veces agregando, aportando y otras tantas modificando y…
¿Por qué no?
También exagerando cada cuanto se
podía, porque bien lo ameritaba para que todo fuera más creíble pero otras
veces resultaba ser todo lo contrario y es que a decir verdad no a todos les
gusta compartir sus secretos, pero si los resultados, por lo que era común que
la información llegara ligeramente alterada o en clave para que solo algunos
insensatos pudieran aventurarse en la experimentación.
Pero de regreso a la habitación de
aquellos hermanos, lugar donde parte de las noches pasaban devorando esta clase
de contenidos para luego dormir y soñar con la magia y la magia no de otros
mundos sino con la magia de este en el que vivimos, no tenemos que viajar a
otras tierras extrañas ya que todo ocurría en nuestro entorno simultáneamente.
Pagina tras pagina llego el
momento en que se comenzaron a hacer conexiones sobre un tema en particular:
“las dimensiones” y de como un sinfín de culturas ya extintas llegaron a
teorizarlas y creer en su existencia, en algunos libros del antiguo Egipto
cuando se habla del folclor de esta gente se mencionan su ideología y firme
creencia en otros mundos y no porque se trate de libros vulgares sino porque
esto fue parte de su cultura y real o no es parte de la historia y como tal
debe divulgarse como ciencia, al menos en esa rama de la índole social.
Si bien en otros casos se trataba
de revistas de cuentos de terror o leyendas, películas y animación de entre
todo aquello donde resurgía el tema, entre reliquias antiguas, artefactos
extraños y diálogos en latín, existe un objeto en particular del que se hace
mención, objeto que todos tenemos en casa.
El espejo, quizá por su simpleza
quizá porque todos seguimos maravillándonos y observando con enigma en nuestros
ojos la más común de sus propiedades y si a todo esto sumamos aquellos relatos
en los que se cuenta aquella historia de los tiempos antes del tiempo, cuando
los hombre y lo que sea que vivía más allá de la dimensión tras los espejos
podíamos ir y venir con libertad utilizándolos como puertas hasta que en algún
momento estallo una guerra la cual llego a su fin sellando dichos portales y
convirtiéndolos en los mundanos objetos de hoy en día.
Obsesionados con el tema aquellos
hermanos buscaron y leyeron cada línea y cada pagina que mencionara el tema
hasta que leer ya no resulto suficiente y fue entonces que decidieron iniciar
la experimentación. Comenzaron por buscar el espejo más grande que pudieran
pagar, llegaron a un basar de aquellos donde la gente vende aquellas cosas
viejas que ya no quieren y entre planchas de carbón revistas de moda
maltratadas, teléfonos de disco y un sinfín de artilugios que en la atmosfera
correcta parecerían sofisticados o elegantes, en el lugar incorrecto no son mas
que basura. El hallazgo dio como resultado un espejo que alguna vez tuvo días
mejores ahora picado en las esquinas por las gotas de agua de un sinfín de días
en los que alguien cepillos sus cabellos aun mojados frente a este espejo y
solo se molestaba en pasar un trapo descuidadamente por el centro, acto que
culmino por desgastar el elegante marco de madera finamente tallada pulir el
área central y dejar las esquinas en su ahora deplorable estado pero el precio
claramente era una ganga que simplemente no podían dejar pasar.
Si bien su reciente adquisición no
era lo bastante grande como para que una persona caminara atreves de él, era lo
suficiente como para sentarse frente a el con las piernas cruzadas y observarse
completo. Colocaron una veladora en el día adecuado, acto que volvía la
atmosfera sumamente tétrica, el silencio de la noche acompañada por el vaivén
de las sombras producidas por el juguetear de la flama sobre el pabilo, sombras
de libros que se proyectaban en las paredes de aquella habitación ahora
convertida en un recinto para oficiar ceremonias rituales, el aroma de la
parafina quemada, páginas de libros viejos y madera desgastada en el ambiente y
claro también la sombra agigantada de aquellos dos meciéndose a sus espaldas.
El ritual en cuestión era
sencillo; el día, la hora, la vela, el espejo, un testigo y el maestro de
ceremonias sentado frente aquel espejo con las piernas cruzadas mientras en su
mente repetía las palabras: “déjame verte o déjame entrar”
Inmóvil e intentando no parpadear,
si bien todos hemos experimentado alguna vez por juego o por curiosidad ver
como nuestro rostro de distorsiona al no apartar la vista de este, quizá por la
atmosfera quizá por influencia de toda aquella lectura el joven e inexperto
ritualista salió corriendo en pánico a encender la luz de la habitación,
afirmaba haber visto a un ser extraño y desconocido quien también estaba
sentado en la misma posición que el pero dentro del espejo, solo que en otro
lugar como al aire libre, quizá en un bosque y en vez de vela era una hoguera
lo que utilizaba para iluminar.
Podría ser esto señal de que en
otra dimensión otro ser practicaba el mismo ritual y entonces se conectaron
entre sí, o quizá era un ser que simplemente respondió a la petición de aquel
hermano y entonces se dejo ver. Imposible responder a algo como esto.
Los hermanos no volvieron a
practicar dicho ritual, no por miedo, realmente el clímax de esto llego como
siempre en la búsqueda de tener más, determinaron que necesitaban un espejo mas
grande, espejo que no podían pagar, sin embargo ellos ya tenían un espejo lo
bastante grande solo que no se dieron cuenta de esto antes, en el comedor de su
casa había una vitrina con la vajilla de porcelana, aquella que todas las casas
decente tenían y que solo se usa en ocasiones especiales o que nunca se usa
realmente y solo funge de adorno en el hogar junto a los cubiertos de plata y
copas para celebrar, pero todo el fondo de aquella vitrina resultaba ser un
espejo lo bastante grande para que pasaran por el una o dos personas
simultáneamente, por lo que los dos hermanos se dieron a la tarea de sacar toda
la vajilla y las repisas de cristal para obtener como resultado un marco de
puerta francesa con un espejo… es decir, un portal a otra dimensión.
Un nuevo ritual dio inicio, esta
ves eran los dos hermanos parados frente al espejo tocándolo con la mano sin
parpadear y repitiéndose aquellas palabras mágicas; “déjame entrar por favor”
Pasaron días intentando sin
obtener resultados hasta que en algún momento el mismo hermano que antes tuvo
aquella visión observo como el espejo se volvía liquido ondeando como si de
agua se tratara, también escuchaba un sonido como si las paredes de cristal de
aquella antigua vitrina estuvieran vibrando, no lo podía creer, pero aquel
sonido no lo dejo avanzar ya que pensó que su hermano le estaba jugando una
broma y en ese momento desvió por un segundo la mirada y todo volvió a la
normalidad. Nuevamente compartió su experiencia, pero el otro joven nunca pudo
experimentar nada en carne propia sin importar cuanto tiempo y cuantas veces lo
intentaron por lo que este ultimo termino por perder el interés mientras que el
otro desarrollo una obsesión por continuar experimentando, situación que los
distancio y un día aquel hermano de las visiones desapareció sin dejar rastro
alguno.
Nadie sabe con seguridad que
sucedió, pero jamás se supo de el y en la mente de su hermano siempre rondo la
duda de si realmente fue un secuestro, un homicidio sin resolver como todos los
demás pensaban o es que quizás realmente logro cruzar por el espejo y nunca
pudo volver.

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