Estar roto…

 Estar roto…

Llega el momento, de hablar sobre el tema…

Y es que nuevamente a decir verdad, es fantástico hablar sobre la psique humana y como esta puede llegar a corromperse, a traumarse o incluso romperse.

Un tema delicado realmente, pero a su vez un tema que se precisa explorar para conocer la tradición oral de nuestro planeta azul y es que no todo se trata de hechos que corresponden al orden de lo paranormal, también existen episodios y rarezas que provienen de los adentros de nuestro propio ser, pero para entendernos mejor primero hay que definir que es precisamente una “psique” en este contexto. Proveniente de la cosmovisión de la antigua Grecia se podría decir que es una forma de llamarle al alma humana y muy seguramente para el momento en que estos ya desgastados y ásperos dedos redacten esto, la gran mayoría ya cuente con una preconcepción de la palabra y el tema en sí. En estos momentos yo soy él cuenta cuentos de cabecera hablando sobre corrientes filosóficas del ser humano tan mundanas y habituales que apenas logran mellar aquella capa intrascendente que a menudo crean los medios.

Estar roto…

Frase que suele decirse muy a la ligera, pero que tiene su origen en una cadena de eventos vividos por alguna persona conducida a estos estados de la mente y el alma de donde se encuentra un punto de no retorno, a través de memes y toda la basura que circula en redes sociales nos volvemos insensibles llegando a normalizar e incluso tomar con humor palabras y frases que alusivos a este estado no hacen más que volver una falacia el profundo y verdadero significado de estas palabras.

 

“ese día algo dentro de él se rompió”

 

Y para muestra basta un botón, en esta ocasión nuevamente los invito a leer con el corazón y a usar todos los sentidos en cada línea para que el milagro de la narración los acompañe en una experiencia bíblica inolvidable.

 

La tortura es algo que suele verse en las películas y en algún momento de los noventa se volvió tan común en el séptimo arte, que la gente comenzó a normalizarlo sin darse cuenta que el verdadero trasfondo de esto tiene su origen en lo vivido y ¿Por qué no? Sufrido, por miles de personas alrededor del mundo, en épocas en que verdaderamente la realidad superaba con creces a la ficción, volviendo de esta una absurda comedia si tomamos como ejemplo que las víctimas de estos crímenes no eran super soldados ni personas modificadas genéticamente o de algún otra manera. Simplemente se trataba de personas normales como todos nosotros los que leemos estas líneas y todos los seres más próximos en un radio tal vez inmensurable.

 

El dolor.

No hay una escala para el dolor, no hay realmente quien pueda decirte si algo duele más o menos ya que todos tenemos un umbral del dolor diferente, una resistencia y por lo tanto una percepción diferente de lo que pueda representarse como una magnitud de dolor. Pero, imagina el dolor más grande que hallas vivido alguna vez y multiplícalo por el número que quieras, ahora imagina que ese dolor no se termina por más que ruegas y suplicas, porque a diferencia de las víctimas de un accidente donde no hay nada que hacer, en una tortura el dolor puede terminar en cualquier momento si tus captores así lo deciden, otro aliciente más para que la víctima sepa o crea que tiene una puerta, una ventana abierta por la cual escapar y sin embargo, pronto se descubre que esa esperanza es una causa perdida pues el destino ya fue escrito y en él no se contempla esa opción.

 

“recuerdo escuchar como mi carne se rompía entre las palas de una pinza eléctrica, recuerdo el insoportable dolor, el sabor metálico en el aire causado por mi propio desangramiento…

Y en ese momento fue cuando sucedió…

me rompí.

Mi mente de pronto se sumergió en una paz y absoluta calma, mi cuerpo se desconectó…

Sentía, como me movían y como continuaban con la tortura, pero ya no sentía dolor, todo eso se detuvo y me sentí a mí mismo en medio de la oscuridad, en medio de la nada. Solo era yo flotando en una interminable y absoluta nada, mi cuerpo por fin encontraba descanso y en ese momento mi mente se preparaba para mi deceso, yo mismo me resigné y pude ver el final, por fin ya nada importo en el mundo como para anclarme a la vida. Pero, fue en ese momento en que en lugar de morirme y terminar con todo…

Regrese.

Cuando en mi mente pasaron los rostros de mi madre, mi padre y todos mis seres queridos.

Como podía irme así nada más, así que volví, volví al dolor y  yo no era más fuerte, ahora estaba roto…

Mi psique se preparó para la muerte, pero en el último instante decidí regresar y una vez que se rompe esa delgada línea, es imposible volver a ser como antes, estar en un estado que nunca debiste estar, sentir lo que nunca debiste sentir, te convierte en un ser que ya nunca podrá volver a ser normal. Ignorar, tolerar, soportar o resistir es una cosa. Desconectar tu cuerpo de tu mente y estar cara a cara con la muerte, eso… eso es estar roto de verdad.”


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