No sigas las líneas

 



No sigas las líneas.

Todos en este mundo conocemos la famosa frase “sigue el camino amarillo” del célebre L. Frank Baum, quisa por eso es que en la vida durante innumerables situaciones recordamos y mencionamos estas palabras para referirnos a la forma de llegar a un lugar en específico, normalmente avanzando en línea recta o precisamente siguiendo una senda ya marcada y fácil de transitar pero, por otra parte el contraste de la vida también nos señala lugares por los que no hay que andar, caminos que no se deben recorrer jamás, en el contexto de esta historia no se trata de los peligros latentes del mundo real si no que más bien es alusivo a puntos sin retorno, lugares más allá de la imaginación, llámeseles dimensiones o mundos paralelos, teniendo la idea clara de que esto ultimo hace mención de aquellos lugares donde si un niño entrara ya no volvería jamás siendo difícil discernir entre aquellos sitios en los que el infante permanecería por su propia voluntad, cegado y tentado por las maravillas de estos parajes desconocidos para los adultos o si por el contrario se le mantendría cautivo, al menos hasta que su utilidad termine.

 

Esta es otra historia de los noventas, época en que la radiación de los cinescopios llenaba nuestras mentes de basura televisiva y constantes repeticiones, así como cantidades ingentes de comerciales, publicidad que incitaba al consumo de azucares y carbohidratos capaces de acelerar los músculos y la materia gris del mas obtuso de los individuos.

En la programación era habitual ver la película nacional de los robachicos, esto aunado a los rumores chismes y periódicos amarillistas que fomentaban el miedo o la precaución según los ojos de cada cual, las historias de tráfico de órganos, niños desaparecidos e incluso intervenciones quirúrgicas realizadas a mansalva en los baños de tiendas departamentales y centros comerciales, eran cosas que estaban presentes siempre en aquel entonces. Por lo que no faltaba aquel amigo temeroso que o bien no salía de su casa a jugar o si lo hacia constantemente estaba mencionando y haciendo evidente su temor, dejando claro además la burbuja impasible en la que permanecía cautivo bajo la pseudo protección que mas bien amedrentaba y mantenía temerosos a muchas pobres creaturas.

 

En esta época fue cuando escuche esta leyenda que dice así; En la tienda, en el centro comercial, en los pisos siempre tienen lozas blancas pero por los bordes hay una especie de senderos formados por lozas que suelen ser de otro color como el azul o el rojo, pues resulta que estas líneas en el flor clore infantil de aquellas épocas era un sendero muy difícil de seguir ya que parecen no tener una continuidad, pero si encuentras el patrón correcto el cual se encuentra en el área de blancos, entonces… Llegaras al país de las almohadas, donde todo son nubes acolchonadas donde puedes saltar y divertirte eternamente.

Entonces cada que iba al super observaba niños jugando sobre estas líneas, yo mismo las seguí muchas veces, perdiéndome y sin encontrar un camino que seguir ya que se cortaban pues su función realmente es la de delimitar anaqueles e islas.

Con una relación directa o tal vez no muchas veces me pregunto si algunos de aquellos niños que luego aparecían muertos, despojados de sus ojos en los sanitarios o aquellos de los que no se volvió a saber jamás y me pregunto cuantos de ellos se perdieron así, buscando una aventura, buscando aquel mundo de fantasía, cuantos de ellos solo encontraron muerte y cuantos lograron encontrar aquella dimensión y decidieron por su cuenta no volver nunca más.

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