Historia de las princesas

Historia de las princesas.
El Sol, La Luna y El Mar.

Había una vez…seria esta la forma más común de comenzar esta historia, pero para romper esquemas prefiero decir:

Alguna vez existieron dos princesas; una, quien vivía al norte y la otra que vivía en el sur. Pero para hacer esto más interesante mejor supongamos que una vivía en oriente y la otra en el noroeste de la ciudad. Bien, la que vivía en Oriente era la princesa zorra. Si, leíste bien, ¡La princesa ZORRA! Quien efectivamente, era una zorra
literalmente, aclaro pues esta es una fabula. La otra, era la princesa monja un personaje bastante complejo, a decir verdad.
ya que era una monja llena de complejos y esforzada por mantener esa postura que se obligaba desde siempre.

Un mal día, la princesa zorra conoció y se enamoró de un princ... de un soldado, si, un soldado, otro personaje bastante raro y marcado por la complejidad del alba del libre pensamiento expreso sobre la faz delas facetas urbanas que suelen servirse con polen y setas, quien hablaba en verso y se vestía como el hijo del rey en sus ratos libres, lleno de un carisma espumoso parecía que describiésemos un café frio con todo su sabor y sus texturas, eso fue la razón por la cual no pudo evitar ser notado por la zorra. ejemp… La princesa, es decir; la princesa zorra.

para su peor suerte, ya antes mencionada que era mala. El soldado ya había conocido antes a la princesa monja la cual solo se dejaba ver en la brevedad de las horas una hora cada ciertas horas, por las noches, pero luego se iba y no regresaba más por un tiempo y así seguía y seguía…

Siempre, manteniendo su postura de monja… quise decir; de princesa, la princesa monja.


Pasaban los días y el soldado perdía más y más la esperanza de lograr conquistar a esta princesa,

la princesa zorra no lo soportaba y se la pasaba haciendo de todo para complacer al soldado, pero el solo tenía ojos para el clero de su amor imposible, así fue como la princesa zorra cayo en la cuenta de que tenía que empezar a copiar un poco a su adversaria... Bueno, más bien imitarla. Esto fue algo vergonzoso y desde luego al soldado no le binó en gracia, pero que se le hace.

su amor por la princesa monja estaba fundado en la confianza que se supone se le debía tener y la bondad de esta, o al menos toda la que se inspira cargando semejante nombre.

y la otra?

no me preguntes por la otra!

ya todos sabemos que es una zorra.

 

 

Luego de un tiempo. el soldado comenzó a enfermar, pero él era un soldado y tenía que permanecer firme ante el tiempo, pero sus ojos decían la verdad la enfermedad lo habitaba, pero la peor enfermedad era la tristeza que lo invadía y no le permitía escapar hacia el suave muses del dulce amor.

enfermo y sin rumbo iba a la deriva por los campos de batalla y no tardo en ser abatido por las ráfagas que les acudían a los estruendos estrepitosos que irrumpían en el silencio del prado de la desolación de los sueños rotos y las lágrimas de las víctimas de los liricistas corruptos del destino y era obvio que después de enterarse de esto la princesa monja iba a correr a los brazos del soldado…

O eso era lo que casi todos creían, sin embargo, creo que para el resto sobra decir que no fue así.

 

 

Tiempo después binó la lluvia, una vieja amiga que conoció en la juventud del tiempo y como solía ser, solo había llegado a dar las malas noticias. Entonces le dijo: he visto a la princesa monja hablando lastimeramente de ti, de tu supuesto amor y mientras reía a carcajadas y se mofaba de tus palabras remedo de soldado te mandando al infierno con crueldad y no es tanto lo que dijo si no el cómo lo dijo. Acompañando cada una de sus frases por el más ruin de los sentimientos, el cual solo tenía un nombre: lastima.

Y… lástima que esto no destruyo por completo al soldado porque la lluvia quien no se fue en un mes había inundado la provincia con un mar de incertidumbre.

Pero también contó un par de cosas del soldado a la princesa monja, quien claramente en más de una ocasión pudo ver en el un mundo fascinante, aunque siempre insuficiente para si y así fue como en medio de la verdad y las mentiras creció el nivel del agua hasta que el soldado y la princesa monja quedaron separados, por un inmenso mar de migrañas, melancolía y recuerdos que es mejor no recordar. Todavía un poco necio o quizá por la nostalgia que a todos nos da el “hubiera” de lo que nunca fue, todos los días se paraba a las orillas del vado hasta que un día después de perder su vista en el horizonte, donde aquella sombría y nebulosa silueta de lo que al menos para el represento la princesa monja se disolvió entre la neblina y entonces se rindió, bajo la vista y en el agua cristalina vio a quien siempre estuvo ahí, a quien siempre lo amo incondicionalmente. Era la princesa zorra, la mujer más sincera del mundo, si tal vez era una zorra, pero también era una princesa y lo demás…

lo demás son puros complejos.

 

 

 

 

El Sol se enamoró de La Luna,

La Luna solo jugaba con él y lo hacía perseguirla eternamente,

Un día el sol olvido a La Luna y se enamora del Mar,

Así todos los días cuando El Sol baja cansado se ve con su amor en el horizonte.





FIN.



Comentarios

Marco Ibarra dijo…
los ultimos dias hemos tratado de comunicarnos con usted ya sebe nuestro asunto en la U
Marco Ibarra dijo…
bueno, le veo el viernes para hablar de la metrica

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