Viaje astral.
Viaje astral.
De las innumerables y posibles dimensiones que
viajan en paralelo por lo infinito del espacio y el tiempo: el cielo, el
infierno y el limbo, son quizás las únicas que pocas personas tendrán la
audacia de siquiera insinuar que no existen. Pues si bien en cada cultura
existe una cosmovisión que les relate como son esos lugares a su manera para
abrir el telón a la siguiente historia basta con decir que existe un arriba y
también existe un inframundo, lugar que por supuesto tiene sus reglas y también…
sus, guardianes.
El viaje astral es una practica del esoterismo
donde una persona mediante la meditación y la practica constante llega a
abandonar de manera voluntaria su cuerpo y digamos que puede moverse en el
plano astral con su espíritu el cual teóricamente se mantiene unido a su cuerpo
físico por un cordón de plata invisible, existen practicantes a este ritual
previo quienes en toda su vida no logran nunca separar su cuerpo de su alma, he
irónicamente existen personas con el talento innato o inclusive involuntario
para realizar dicha acción.
Recuerdo a uno de esos a quien su padre le
regalo una cadena de plata, ya que este ultimo era un adepto del tema por supuesto
también practicante en materia, nunca mejor dicho.
Noto como su hijo se desdoblo poco antes de
dormir, que es cuando más suele ocurrir, quizá porque ya estamos cansados y
nuestro cuerpo quiere dormir mientras nosotros sabemos que solo será un momento
porque tenemos mucho por hacer, quizá por esto o por lo otro. Al final poco importa.
El joven se levantaba cansado luego de haber tenido los “sueños” más extraños y
locos. Cuando recibió aquel regalo, su padre le explico el vinculo entre su cuerpo
y su alma, por lo que aquel amuleto no hacia otra cosa sino reforzar ese vínculo,
el chico tampoco era tonto y pronto noto aquellas pautas que debía seguir para
tener aquellos sueños lucidos. Los cuales son en extremo diferente a un sueño,
curiosamente de una manera inexplicable, pero si alguna vez has tenido un viaje
astral sabrás de que hablo.
El tiempo paso y estos viajes astrales se
volvieron casi rutinarios, las posibilidades son clara y obviamente infinitas,
imagina poder ir a donde quieras sin fronteras y teóricamente sin peligros pues
se supone que ante uno el cordón de plata te jala de vuelta a tu cuerpo y es
todo. Pero un día, resulta que su cuerpo es abandonado por su espíritu, pero en
esta ocasión en particular no tuvo oportunidad de elegir su destino, al
desdoblarse inmediatamente su cuerpo fue transportado a un lugar lúgubre con
paredes de piedra, altas paredes de piedra que se perdían en la oscuridad sin alcanzar
a ver el techo de aquel tenebroso recinto. No muy lejos de ahí se alcanzaban a
ver personas, todas haciendo cola en una especie de línea de cajas cual supermercado.
El tema aquí es que estas personas no salían ni tampoco estaban comprando nada,
sino que hacían fila para entrar, el chico al ver esta escena solo pensó en huir
pues como antes mencione, el no era tonto y sabia que por azares del destino su
alma lo había llevado a un viaje astral inédito y ahora se encontraba en la
entrada al mismísimo infierno, corrió lo mas lejos que pudo en dirección contraria
de aquellas interminables filas de personas esperando para ser recibidas en el eterno
inframundo, se sobre exalto tanto pero el cordón de plata simplemente no lo
regresaba a su cuerpo. Luego de un rato encontró una especie de anden por donde
bajo hacia unas vías de tren por las que decidió aventurarse a caminar por lo
que ahora estaba en un estrecho túnel apenas iluminado por unas distantes
antorchas que no hacían más que volver más escalofriante la situación y por si
esto no fuera suficiente a sus espaldas comenzó a escucharse el ruido de una
locomotora a vapor acercándose, nuevamente apresuro el paso, pero el túnel no parecía
tener final.
En ese momento finalmente decidió voltear
hacia atrás al sentirse alcanzado por el ruido férreo de aquella maquina y su
sorpresa fue ver entonces no una tren ni una locomotora, si no una cabeza
gigante formada por llamas la cual al darle alcance abrió la boca como si fuera
a comerlo y en ese momento su alma fu jalada hacia su cuerpo de manera brusca
que pudo sentir como su cabeza dio vueltas y su estomago casi se sale, similar
a un juego de feria.
Ya en su cuerpo se levantó todavía exaltado por aquello y al instante noto que se amuleto de plata se encontraba roto y entonces supo que no quería volver a saber de viajes astrales nunca más.


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