Cosmovisión.

 

Cosmovisión.


Definida como la manera en que interpretamos el mundo, la vida y el universo mismo, la cosmovisión es altamente influenciada por historias, tradiciones y sobre todo… ¡religión!

Vagamente si nos esforzamos un poco es en sí la definición as pobre del concepto mismo o quizá simplemente en el momento de su concepción esto encajaba perfectamente pero seamos justos y es que al menos para las clases trabajadoras existe un nuevo dios al que se le rinde culto, uno al que se le dedica ayuno y desvelo por encima de cualquier otra cosa, aun por encima de todo aquello que amamos, la promesa es la misma; una vida en un paraíso terrenal con nuestras familias, probadas de ello se nos ofrecen cada año al menos una semana y que decir de la cosmovisión de esta nueva forma de vida, que decir de la psique de todos los adeptos y adictos a esta realidad en la que apenas alcanzan a ser conscientes de que pertenecen más a ella que ningún otro credo al que le recen.

En numerosos niveles sociales el trabajo se ha convertido en la religión por excelencia, lo buscamos, acudimos fielmente y le dedicamos un tercio de nuestras vidas diariamente pero el tema que nos cita aquí no es ni la desigualdad ni ningún otro argumento social sino el impacto en aquella psique mencionada antes, impacto el cual también es ahora responsable de esa nueva cosmovisión a la que nuestras mentes y nuestras almas pertenece tal y como pasa en la siguiente historia.

 

Nuestro personaje era un hombre cansado, por encima de las cuatro décadas igual que siempre su vida era normal y monótona tan monótona que cada día se había convertido en una fotocopia fiel del día anterior, cada mañana despertar mientras el resto de su familia aun duerme, los primeros instantes de dicho despertar sentado en el borde de la cama, lidiando con el cansancio y los nada sanos pensamiento que cuestionan si vale la pena o no arrastrarse una vez más hacia un puesto que no soporta, en un trabajo donde a menudo se siente infravalorado, donde lentamente observa como va quedando desplazado por otros trabajadores que a veces no saben la mitad de lo que el ha aprendido a través de los años, pero ellos ahora disfrutan de mejores salarios y de una relación mas jovial con los superiores, quizá todos se volvieron locos o quizá sea el quien simplemente ya no encaja en el mundo. Todos estos pensamientos son contundentes y su clara inclinación hacen una atenta invitación a claudicar, quedarse en la cama y dormir todo el día no suena tan mal después de todo, que manden a quienes les pagan más, otros pensamientos como este inundan su mente y de pronto todo eso se detiene cuando surge un recuerdo.

¡Las cuentas por pagar! 

Es entonces que ese breve lapso y esa lluvia de ideas negativas se desvanece para dar paso a una máxima que ahora ocupa todo su ser y sus instintos.

¡se hace tarde!

Apresurado se viste y se marcha no sin antes acercarse a su mujer y susurrarle un;

“nos vemos. ¡Te amo! “

 Su mujer no responde, pero una sonrisa de dibuja en su rostro en señal de que escucho el mensaje y un sentimiento de satisfacción ahora aborda el corazón de aquel hombre roto, quien apenas alcanza a pasar por las habitaciones de sus hijos mientras también duermen y piensa que todo vale la pena.

Ya apenas comerá lo que pueda de camino, minutos más tarde o una eternidad esperando para tomar el autobús que lo lleve de vuelta a aquel infierno de maquilas, los demás conversan en compañía mientras el espera en solitario. Su transporte se aproxima y nadie acude para anunciar su ascenso mas que el y sin embargo, cuando el camión se detiene todos se apresuran a abordarlo por lo que pasa el resto de su viaje de pie, mientras las sensación de sentirse miserable regresa lentamente, al bajar, mas de lo mismo, el camión apenas se detiene para que descienda de forma segura y luego a correr que se hace tarde, llegar a tiempo a un puesto casi invisible donde las maquinas aplastan sus sueños y los recuerdos de tiempos mejores, donde pasara el resto del día trabajando, primero su jornada normal y luego una de tiempo extra, mientras por las pequeñas ventanas en lo alto de la nave industrial observa como en un lapso casi interminable, amanece, luego un ocaso… y finalmente, la noche nuevamente, es hora de salir,  ser libre nuevamente para encadenarse a la barra de una cantina delas cercanías, donde beberá una o dos cervezas o las suficientes…

Solo para encontrar fortaleza de encontrarse ante el final de un día que no es otra cosa si no el prefacio a un día nuevo.

Llega tarde a casa para encontrar una cena fría y una familia que ya hace rato termino su día y ahora duermen, la mañana siguiente es exactamente igual, despertar, sentirse miserable, resignarse y marcharse a ese trabajo en donde no lo valoran pero que no puede abandonar porque es su único sustento y el medio de obtener y mantener todo aquello que aun conserva y lo hace feliz, esos detalles y las cosas pequeñas que hacen que la vida tenga sentido. Mas tarde en su infernal trabajo recuerda aquellos días más atrás en su juventud, cuando no siempre fue así, cuando le reconocían por su trabajo, en ese entonces la empresa lo tomaba en cuenta. Hasta que llego aquel día, cuando sufrió un accidente que lo dejo lesionado para siempre y desde entonces todos comenzaron a ser distantes con él, ahora lo tratan diferente, los jefes lo ignoran y ni siquiera le devuelven el saludo, piensa que nunca lo perdonaron por su error.

 

Lo que nunca fue capaz de comprender, es que no sobrevivió a ese accidente…

Su alma se quedó atrapada en un bucle eterno donde tiene que seguir yendo a trabajar todos los días, en una ilusión o un infierno concebido por la propia cosmovisión del mundo que alguna vez habito en carne viva.                                                         


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